viernes, 24 de abril de 2009
OBSERVANDO LA RUGOSIDAD DE LAS PAREDES. PRIMERA PARTE
Buenos días, tardes o noches, que uno nunca sabe a que hora se pone la peña delante de la fría pantalla del ordenador a matar el tiempo, tiempo que al final será el que, valiéndose de su extenso arsenal de grandes, medianas y pequeñas fatalidades dará fin a nuestra vida, game over. Como veis hoy estoy pesimista o realista, pesimista para los que están a gusto y realista para los que no. En cuanto a los extremos del ánimo humano como no los conozco, nunca he estado absolutamente deprimido ni todo lo contrario, prefiero no pronunciarme, sólo un estúpido, un político o un borracho iracundo hablan largo y tendido de lo que desconocen. Por lo que me comenta un ilustre amigo, éstas ideas cogidas al vuelo cual grácil mariposa que en este espacio virtual suelto sin ninguna malicia, no deberían estar tan espaciadas en el tiempo. Entiendo su queja, pero mis noctámbulas costumbres junto con mi arraigado gandulismo merman en gran medida mi torrente de ideas. Una posible solución sería ir a los bares en los que dichoso paso las horas pertrechado de papel y pluma, un portátil en ese impredecible entorno sería muy moderno pero también muy estúpido, yo voy a bares de verdad, no a locales prefabricados para pijos estiraos. El problema es que pasar largos ratos dando de lado a la peña del antro en cuestión, y digo antro con todo el cariño que atesoro en mi pecho, seria desconsiderado al principio y bastante peligroso según vayan cayendo las copas. Por cierto, que tal la semana santa?. No es que me importe, pero siempre quedas bien cuando te muestras interesado en la peripecia vital de la gente, la interacción social entre homínidos es así. Yo no me puedo quejar, podría hacerlo, pero dicha queja se mostraría vacía de argumentos de peso. La cosa estuvo bastante entretenida, incluso los indeseados encuentros con conocidos que no parecen darse cuanta de que lo que te dicen no te importa una mierda o con miembros de la muy ilustre guardia civil fueron menos indigestos que de costumbre, y las siempre acechantes resacas, pese a la ingente cantidad de sano y nutritivo alcohol que me metí pal cuerpo fueron bastante leves. Lo malo de estos periodos vacacionales es que, como todo salvo el resplandor y sabiduría del supremo hacedor, se acaban, dando paso a la rutina que, aunque en la mayoría de los casos no es tan estresante como nos gusta aparentar, resulta tan predecible y aburrida como la inmensa mayoría de las superproducciones de holliwood. Si soy sincero, tenia la intención de alargar un poco más esta entrega, pero no me acabo de encontrar cómodo, y como lo más importante es el bienestar personal por muchas desgracias que produzca a los que te rodean, tú eres tú, no los que te rodean, lo voy a ir dejando, como de vez en cuando me dice un colega de rostro enjuto, mirada perdida y marcas de pinchazos en los brazos, así que, nuevamente, buenos días, tardes o noches.
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Mano un parrafito cortado más q sea!!
ResponderEliminarRaquel