Antes que nada me presentare: soy un tipo normal al que, en una de las muchas tardes ociosas que comparto y espero seguir compartiendo en el futuro con unos amigos, convencieron para dejar patentes en la red algunas de las chorradas que se me ocurren de vez en cuando. No es que la idea me ilusionara mucho, pero tampoco me desagradaba y como lo más fácil era dar el sí lo hice.
Quiero dejar claro que, aparte del posible efecto terapéutico de esta atalaya virtual, no espero ni deseo nada más, no es que no me interesen las opiniones, buenas o malas (seguramente la mayorías malas) que pueda tener la peña, más bien es que desde chico he sido bastante desganado, además, soy más de hablar como Travolta y Nicolas Cage, cara a cara, y esa es una característica que se ha ido acentuando con el cruel e incesante tic-tac del reloj que a cada segundo nos recuerda nuestra cruel e inevitable muerte.
Hasta la llegada de esa, insisto, cruel e inevitable muerte, habrá que matar el rato con algo, y no todo va a ser tomar cerveza y criticar, con o sin motivo pero siempre de forma ingeniosa a todo el mundo.
En fin, podría seguir largando un buen rato, pero como mi humilde intención es escribir al menos una vez por semana lo dejo aquí, planteando como despedida una pregunta: ¿Cuánta lejía hará falta tomar para cascar?
Hasta la próxima, tranquilidad y buenos alimentos.
viernes, 6 de marzo de 2009
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