lunes, 30 de marzo de 2009

NO ME GUSTA

Buenas, seguro que en el día a día de vuestra atribulada existencia os ocurren cosas que no os gustan, yo no soy una excepción, he aquí algunas cuestiones que me, digamos, tocan la moral.

- No me gustan. Las realidades paralelas en las que viven algunos políticos y medios de comunicación. Eso si, se salvan los más radicales, dicen tal cantidad de chorradas que al final resultan graciosos.
- No me gusta. Faltan chicas ligeras de ropa en las contraportadas de los periódicos. Por igualdad diría que también chicos, pero va a ser que no.
- No me gustan. Los pantalones con bolsillos demasiados pequeños. Si haces algo hazlo bien, coño.
- No me gusta. La gente que a toro pasado sabe de todo.
- No me gusta. La gente que cree estar en posesión de la verdad absoluta.
- No me gusta. Que a los toros les pongan la minifalda. Aunque que se lo hagan a un toro bravo cabreado tendría su gracia.
- No me gusta. Que prácticamente en cualquier conversación aparezca la palabra de moda: crisis. Una cosa es estar jodido y otra mucho peor que te lo recuerden a todas horas.
- No me gustan. Las corbatas, prenda inútil donde las haya.
- No me gustan. Los lazos que suelen poner algunas personas, por suerte no todas, en los regalos como aporte decorativo. Cuanto más grande son más me cabrean.
- No me gustan. Los típicos silencios en los ascensores, salvo los que son muy largos e incómodos.
- No me gusta. La gente que dice que lo natural es pasar calor en verano y frío en invierno. Pásalo tú, no te jode.
- No me gusta. Que las modelos desfilen tan serias. Podrían sonreír o saludar de vez en cuando, digo yo.
- No me gusta. Que la luna sea claramente visible en pleno día, eso es intrusismo profesional, el sol no aparece de noche.
- No me gusta la gente que dice que la juventud actual es la más chunga nunca vista cuando no es más que la misma mierda con distinto olor.
- No me gusta. La gente que sólo fuma, bebe o las dos cosas los fines de semana, con los vicios hay que ser constante.
- No me gustan. Los palillos planos, los redondos son mucho mejores y más bonitos.
- No me gusta. La gente que va al cine a charlar. La única vez que no me importó fue viendo "Una mente maravillosa", por motivos obvios.
- No me gusta. Lo aterradoramente aleatorio que es nuestro discurrir por la vida. Sólo somos tristes e inútiles barcos de papel sin rumbo.
- No me gustan muchas cosas más, pero por hoy es suficiente, nos vemos.

viernes, 6 de marzo de 2009

Una serie de interrogantes y cavilaciones

Buenas, tras un entre acto un pelín más largo de lo que espero sea habitual debido, principalmente, al entusiasmo con el que celebro los festejos de don carnal, aquí estoy con una serie de interrogantes y cavilaciones que espero disfrutéis, si no, no pasa nada.

- ¿Por qué algunas empresas fabrican papel higiénico que no sólo no es suave sino que más bien raspa? ¿Es que no tienen corazón?

- ¿Por qué a la gente le caen tan bien los delfines y tan mal los tiburones? Al fin y al cabo ambos son depredadores que hacen lo que dictan su instinto.

- ¿Por qué Michael Bay sigue dirigiendo películas? ¿No ha hecho ya bastante daño?

- ¿Por qué algunas personas cuya silla de ruedas está atascada (oh, cruel destino) se comportan, en relación a la movilidad de dicha silla, como si nada hubiera pasado? ¿Qué esperan? ¿Qué la silla se muestre mágicamente ágil cual gacela?

- ¿Por qué en los anuncios de lavavajillas muestran su acojonante eficacia limpiando la mugre usando la parte blanda del estropajo, que todos sabemos que no limpia una mierda?

- ¿Por qué los burkas están tan mal vistos? Fijo que en invierno o bajo el azote de una tormenta de arena resuelven bastante…

- ¿Por qué si le dices a una moza, sobre todo si no la conoces, que se ponga a cuatro patas con el culo en pompa para celebrar como es debido el día nacional de Grecia (25 de marzo) se coge un cabreo monumental?

- ¿Por qué los titulares de las revistas de adolescentes son taaaaaaaaan estúpidos?

- ¿Por qué a Carlos Boyero (crítico de cine) le cae tan mal Theo Angelopoulos (director de cine de ritmo trepidante)?

- Somos genéticamente muy similares a la mosca de la fruta. ¿Acaso la gente que toma mucha fruta comparte más genes con dicha mosca?

- ¿Cómo es posible que a algunos “periodistas” y personajes del mundo del corazón no se les caiga, literalmente, la cara de vergüenza?

- ¿De qué se ríen las hienas?

- ¿Por qué las autoridades no han impedido la vuelta al panorama musical patrio de la Oreja de Van Gogh y Amaia Montero?

- ¿Por qué existe un debate tan acalorado sobre la idoneidad o no de la cebolla en la tortilla de papas, cuando el ingrediente que de verdad le da un toque de nivel es el perejil?

- ¿Cómo es posible que todavía no exista, al menos en el mercado, una píldora que elimine de forma instantánea y con un 100% de efectividad la resaca?

- ¿Existe algún sesudo estudio científico que demuestre la veracidad del celebérrimo dicho “cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo”? Y si fuera cierto, ¿acaso los grajos lo saben y varían la temperatura a voluntad?

- ¿Cómo es posible que se hayan puesto tan de moda esos ridículos miniperros que servirían de aperitivo a una rata? Dios, como los odio…

- En los anuncios de la Fundación Contra la Drogodependencia un mensaje se repite, es di NO. En mi opinión, sería mejor di NO, GRACIAS, la educación siempre es un detalle agradable.

Bueno, por hoy lo dejo aquí, hasta la próxima.

Buenas

Antes que nada me presentare: soy un tipo normal al que, en una de las muchas tardes ociosas que comparto y espero seguir compartiendo en el futuro con unos amigos, convencieron para dejar patentes en la red algunas de las chorradas que se me ocurren de vez en cuando. No es que la idea me ilusionara mucho, pero tampoco me desagradaba y como lo más fácil era dar el sí lo hice.

Quiero dejar claro que, aparte del posible efecto terapéutico de esta atalaya virtual, no espero ni deseo nada más, no es que no me interesen las opiniones, buenas o malas (seguramente la mayorías malas) que pueda tener la peña, más bien es que desde chico he sido bastante desganado, además, soy más de hablar como Travolta y Nicolas Cage, cara a cara, y esa es una característica que se ha ido acentuando con el cruel e incesante tic-tac del reloj que a cada segundo nos recuerda nuestra cruel e inevitable muerte.

Hasta la llegada de esa, insisto, cruel e inevitable muerte, habrá que matar el rato con algo, y no todo va a ser tomar cerveza y criticar, con o sin motivo pero siempre de forma ingeniosa a todo el mundo.

En fin, podría seguir largando un buen rato, pero como mi humilde intención es escribir al menos una vez por semana lo dejo aquí, planteando como despedida una pregunta: ¿Cuánta lejía hará falta tomar para cascar?

Hasta la próxima, tranquilidad y buenos alimentos.